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¿Te importa la salud de tus hijos en el colegio?

Tanto en edades tempranas, como en educación primaria y secundaria, el entorno escolar puede contener multitud de fuentes de sustancias tóxicas y alergénicos de los que los niños no tienen conciencia. Se trata de un gran problema porque los niños son mucho más vulnerables que los adultos, dada la inmadurez de sus sistemas inmunes.

Por lo tanto, es muy recomendable prestar atención al entorno en el que los niños pasan la mayor parte de su tiempo: el cole. Los espacios interiores de los colegios son normalmente más reducidos que los lugares de trabajo en términos de densidad de población por superficie y son frecuentados a diario por una población heterogénea (personal docente y no docente, alumnos) y grupos vulnerables (por ejemplo individuos alérgicos o asmáticos). Estos espacios pueden esconder múltiples factores de riesgo para la salud. Las sustancias potencialmente tóxicas y alergénicas son diversas y entre ellas podemos enumerar materiales educativos, materiales de construcción, mobiliario, detergentes químicos, además de moho y polen.

Es conocida la correlación entre el tipo de pintura utilizada y los problemas respiratorios y de alergias provocados por COVs. Los compuestos orgánicos volátiles (COVs) son micropartículas que viajan en el aire que respiramos cuando estamos en el interior (en casa, en el colegio, en la oficina). Los más comunes son el formaldehído, el benceno, los solventes, las pinturas, los barnices y, por supuesto, el polvo y algunas formas de descomposición de materiales de construcción que, también debido a humedad excesiva, generan la aparición de hongos, bacteria y moho.

Es esencial hacer una selección cuidadosa de materiales y métodos de construcción para evitar este tipo de problemas. Las pinturas, en concreto, pueden llegar a contener hasta 100 gramos de COVs por litro y pueden resultar muy peligrosas.

Las últimas tecnologías ofrecen varias soluciones para combatir la contaminación. En particular, algunas innovaciones usan la luz solar para reducir la presencia de NOx y otros contaminantes en el aire y eliminan la presencia de bacterias dañinas.

Una de estas tecnologías se puede aplicar como una simple pintura sobre cualquier superficie, convirtiendo cada pared en un purificador natural de aire que se activa con la luz. Se trata de Airlite y es una pintura que descompone los contaminantes, convirtiéndolos en moléculas de sal y que permite, al mismo tiempo, eliminar bacterias y malos olores, simplemente en presencia de luz, bien sea luz solar o una simple bombilla.

Usar la tecnología Airlite es muy sencillo: solo hay que pintar como si se tratase de una pintura normal y asegurarse que recibe exposición a la luz.

Esta tecnología permite eliminar sustancias nocivas del aire, haciendo que el ambiente en estos lugares sea más agradable y saludable. En la práctica, asegura que se neutralicen todas estas partículas lesivas, haciendo que el aire esté más limpio.

Airlite también es eficaz sobre la superficie, donde mata y descompone las células de las bacterias, evitando su proliferación y evitando la formación de moho.

Airlite ofrece una aplicación sencilla y duradera en el tiempo y, gracias a su formulación natural, completamente exenta de COVs, seca rápido, incluso con las ventanas cerradas, sin gases tóxicos ni olores desagradables. Al contrario que las pinturas ordinarias, su aplicación es posible incluso en invierno.

This project has received funding from the European Union’s Horizon 2020 research and innovation programme under grant agreement No 738719